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martes, 31 de agosto de 2010

Introducción a la Asertividad

El pasado 15 de agosto, algunos miembros de la Asociación Cultural Café Esotérico nos reunimos en el Centro Artemisa. El tema era Asertividad, extraído del libro Cuando digo No, me siento culpable, de Manuel J. Smith. El ponente era Pedro Miguel y el encuentro siguió estos pasos:

  • Pedro Miguel contó su experiencia personal: hace 5 años le diagnosticaron depresión. Se había sentido -y se siente- raro, incomprendido y solo. Asumida la enfermedad, participó en el curso inicial del Teléfono de la Esperanza, que es muy completo y da las bases de varias terapias si bien no profundiza en exceso en las mismas. En ese trabajo de búsqueda conoció el libro Cuando digo No, me siento culpable, de Manuel J. Smith, psicólogo impulsor de la terapia asertiva sistemática, y se sorprendió al darse cuenta de lo encadenado a manipulaciones externas e internas, propias y ajenas, a las que había estado sometido durante toda su vida. Descubrió parte de lo que nos iba a contar a continuación.

  • Nuestro ponente definió asertividad como hablar claro con las personas que guardamos relación, aquello que hecemos para salirnos con la nuestra, pero sobre todo, hablo de ella como lo opuesto a la manipulación.

  • En el libro, continua referencia, hay 3 partes:
    • De las creencias no asertivas que adquirimos a causa de nuestros sentimientos de ansiedad, ignorancia y culpabilidad, y de cómo esas creencias permiten a otras personas manejarnos a su antojo.
    • De los derechos que tenemos como seres humanos a poner término de manera positiva a la manipulación de nuestro comportamiento por otros.
    • De las técnicas verbales sistemáticas que se aprenden fácilmente en situaciones cotidianas, encaminadas a permitirnos imponer nuestros derechos humanos asertivos.
  • El ejemplo excusa del que parte el libro para desarrollar la temática describe una situación en la que un amigo le pide un favor a otro, pero éste último se siente incómodo ya que no lo quiere hacer. Por un lado, si dice "NO", se sentirá culpable pero si dice "SÍ" se dará asco a sí mismo. Todos los oyentes coincidimos en que esas situaciones son bastante cotidianas y en ambas direcciones.
  • Debemos ser conscientes de que nadie puede manipular nuestras emociones o nuestro comportamiento si nosotros no lo permitimos. Es fundamental aprender la manera en que la gente trata de manipularno. Al parecer, es fundamental poner en tela de juicio muchas actitudes e ideas infantiles en las que fuimos educados y que nos hacen susceptibles a la manipulación por los demás.
  • Pedro Miguel mencionó los derechos asertivos y dijo que éstos constituyen una estructura básica para la sana participación de cada individuo en toda relación humana. Citó el Derecho Asertivo I del que deriva el resto: "Tenemos derecho a juzgar nuestro propio comportamiento, nuestros propios pensamientos y nuestras emociones, y a tomar la responsabilidad de su iniciación y de sus consecuencias." Este derecho tan elemental y tan lógico, no lo desarrollamos.

  • Distingue el autor del libro tres tipos de relaciones:
      1. Comerciales o formales, totalmente reguladas por ley. En ellas, normalmente el vendedor trata de manipularnos para "llevarnos al huerto".
      2. De autoridad: padres-hijos, profesor-alumnos, jefe-subalterno, etc. Sólo en parte están estructuradas de antemano. Por ejemplo, los padres deciden por sus hijos pequeños, pero a medida que éstos crecen ganan en autonomía y los roles cambian. Por otro lado, a un jefe se le trata de una manera en el trabajo pero ¿y fuera de él?
      3. Relaciones entre iguales: en ellas no hay una estructura inicial impuesta de antemano a las dos personas. Según Smith, no deben ser justas sino eficaces. En este tipo de relaciones, personas inseguras crarán una relación más manipulativa que intentarán imponer al otro, tal y como sucede en muchos matrimonios. Asimismo, alguien inseguro se seinte mejor dentro de una situación muy estructurada, con pocas incógnitas que resolver.
Pueden surgir relaciones mixtas cuando tenemos más de una interacción con una misma persona. De ahí dichos populares según los cuales una cosa es la amistad y otra el negocio.
  • Ser nuestros propios jueces: en nuestra evolución personal aprendemos a establecer de manera independiente nuestros propios métodos para juzgar nuestro comportamiento. Estos juicios independientes son un sistema flexible de "me gusta o no me gusta" y no un sistema de "debo o no debo" o de "debes o no debes hacer tal y tal cosa". Para muchos de nosotros, la perspectiva de tener que juzgarnos a nosotros mismos puede ser terrorífica, ¿pero qué otra opción tenemos? ¿Vamos a ser manipulados y a manipular para siempre?

  • El tema da para mucho. Cotidianamente viviemos situaciones en las que manipulamos (o lo intentamos) o bien nos manipulan (o lo intentan). Muchas veces esto se hace inconscientemente. Es hora de despertar. Aquí hemos dado unas pinceladas pero seguiremos trabajándolo en las siguientes semanas. Pedro Miguel nos hablará el domingo que viene del segundo capítulo del libro. Creo que haremos un curso para tratarlo más en profundidad, para trabajarlo haciendo simulaciones de situaciones cotidianas y otras técnicas.

jueves, 26 de agosto de 2010

Kymatica

Kymatica es la síntesis donde convergen filosofía, física cuántica, evolución y el afán ancestral del Ser Humano de entender su propia existencia. Un último grito a la Libertad. Una luz al final del tunel de Zeitgeist Para ellos y para todos aquellos que aun sueñan con la paz y con la evolución de la Humanidad hacia una nueva forma de enterderse con el Universo.
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---- You may know many things, even you may think you know almost everything. How can you be that sure? Wouldn't it be possible that beyond your knowledge a vast deeper true hidde inside? The power of will is waiting for you, keep searching.

domingo, 15 de agosto de 2010

El alma de la ciencia

¿Podemos fiarnos de lo que ven nuestros ojos? ¿Estamos seguros de la realidad que observamos día a día? ¿Acaso vemos solamente aquello que queremos ver y pasamos por alto todo lo demás? Estas son algunas preguntas que conviene hacerse a menudo por higiene mental, interrogando todos nuestros valores y creencias nada más que con la convicción de que no sabemos nada. Esta prueba para la conciencia, que aparece sencilla en su propuesta, arroja un gran valor y compromiso al hombre, pues lo invita a despojarse de todo aquello que lo hace sentir seguro, para llegar a la más pura incertidumbre, ignorancia y también humildad. Consiste en aceptar que no sabemos nada, que la mente es una ilusión, y en atreverse a observar las cosas tal como son, sin previas concepciones de por medio. La labor científica actual necesita más que nunca de esta consigna procedimental, de este método sin principios, que arroja al observador de los fenómenos a la observación más desnuda. Es ya vieja la dicotomía ciencia-mito y esa respetabilidad tan positivista que a la ciencia se ha dado tal que único medio de llegar a la verdad. Con ello sólo se ha llegado a una paradoja más: la del mito de la ciencia. Y en nuestra sociedad se ha ido arraigando la cultura de que aquello que la ciencia no confirme no tiene ningún valor. Se ha convertido este mito incluso en una premisa para el consumo, la garantía de todo lo que consumimos ya ha de pasar por el laboratorio: una crema facial es más vendible si sus resultados han sido corroborados por la Universidad de Harvard.


Que la ciencia sabe algo es indudable. Que es necesaria, también lo es. Nadie discute eso. Dejar nuestras vidas en manos de ésta, posiblemente sí sea cuestionable, en tanto posibilidad de llegar a la verdad o de, dicho menos pretenciosamente, en tanto posibilidad de hallar un cierto sentido a la vida. La experiencia, el hecho innegable del sujeto, necesita confiar en sí misma ahora más que nunca. Es seguro, a estas alturas, en que la ciencia ya necesita admitir que sólo comprende que nada comprende, que la sabiduría ha quedado demostrada en su sentido socrático, al menos. Muchos empiezan a aceptar la existencia del alma, y lo que es más sorprendente y gratificante, en la propia materia. El alma puede ser un sinónimo del cuerpo mismo, o de una flor o de todo el universo. Hay quien dijo que todas las cosas tienen alma, pero se puede ir más allá: el alma es todas las cosas en su totalidad y en su individualidad. Bellos son estos versos de Walt Whitman: “¿Alguno quiere ver el alma? / Mira tus formas y tu rostro, personas, estancias, ganados, / árboles, arroyos que corren, rocas y arenas.” Ahora hay científicos que se fijan en los poetas, que ven que los poetas vieron mucho antes lo que ahora la ciencia parece atisbar. Un ejemplo de ello es el libro “Proust y la neurociencia” de Jonah Lehrer, que indaga en los misterios de la neurociencia y en las verdades del arte; y que examina paralelamente, entre otros muchos, al genio de Walt Whitman y al excelente neurólogo Antonio Damasio, por ejemplo.


El alma es nuestra vista y nuestro tacto, nuestras sensaciones y nuestros ríos de pensamientos y palpitaciones musculares, anímicas, poéticas. Las palabras son sólo sombras de pensamientos y los pensamientos vagas sombras del alma. ¿Cómo llega el pensamiento a nosotros, aquello que creemos que somos y que pensamos que creamos? En realidad llega nada más, al igual que el frío hace temblar nuestros cuerpos o una sinfonía de Beethoven pone los pelos de punta o saca lágrimas sobrevenidas de un temblor profundo de belleza sensitiva. Dijo Heidegger, sabedor de lo inefable: “Nunca llegamos a pensamientos. Llegan ellos a nosotros”. Al igual que llega todo lo demás, la vida y sus fenómenos, el ruido o el silencio, las nubes o la sombra de nosotros caminando nuestros pasos. La ciencia, ahora más que nunca, sabe que puede avanzar olvidando lo que sabe, yendo a la esencia de la experiencia sin arrastrar esos prejuicios que paralizan la mirada inocente capaz de descubrir el mundo en un parpadeo. Labor valerosa, sincera, que requiere cuerpo y alma enlazados, totalmente fundidos. Pero que puede abrazar los más bellos milagros: los de la vida misma sucediendo, siendo lo que es, y ver en ello la obra de arte que sustenta cada aparición. Dejemos que lo diga mejor el científico poeta Walt Whitman: “Todas las cosas del universo son profundos milagros, / cada uno más profundo que otro cualquiera”.


José Manuel Martínez Sánchez
Diario La Verdad, 15/08/2010

jueves, 12 de agosto de 2010

Parques de Estudio y Reflexión

Hola amigos, os mando un vídeo que han editado unos amigos argentinos donde se explica muy bien qué son los Parques que estamos construyendo por todo el mundo, qué es la nivelación y las Disciplinas. Saludos



Parques de Estudio y Reflexión

Hola amigos, os mando un vídeo que han editado unos amigos argentinos donde se explica muy bien qué son los Parques que estamos construyendo por todo el mundo, qué es la nivelación y las Disciplinas. Saludos



sábado, 7 de agosto de 2010

ALIMENTACIÓN AUTÓTROFA

Trascendiendo las emociones negativas a través de la Meditación

Para transformar nuestras negatividades necesitamos sólo contactar con ellas, en forma astuta y gentil. Verdaderas o falsas, no tienen solidez. Cuando nuestros pensamientos y conceptos cambian, nuestras actitudes también cambian, dejando disponible una energía flotante y libre. Es la energía que había sido bloqueada por la rigidez de nuestras negatividades. Mientras más soltamos sus ataduras, más energía fluye.

Cuando estás haciendo esfuerzos por controlar tus pensamientos es precisamente cuando llegan a ser más perturbadores. La mente se vuelve muy sensible cuando tratamos de trabajar con ella. Nuestra consciencia es entonces tridimensional. Cuando estás en cierta longitud de onda ocurren cosas no usuales frente a las cuales necesitamos estar alertas. La frustración siempre está en acecho, tentándonos y jugando con nosotros. Mientras más rápido abramos los ojos, más pronto podremos contraatacar las negatividades que aparezcan.

Fascinación y ansiedad:
Constantemente codiciosos, somos atraídos por lo que tienen los otros, quedando atrapados en una continua búsqueda y aferramiento. Nuestra mente, cansada y distraída, deja pasar las oportunidades de realización. Nos apegamos a los mensajes que nos envían las percepciones de nuestros sentidos y nos falta la calidez nutriente del flujo natural de nuestros propios sentimientos y sensaciones. Más que enfocarnos en ellos, lo hacemos en nuestros pensamientos acerca de las sensaciones que experimentamos, lo que no nos da mucha satisfacción. Cuando nos damos cuenta de esta situación, podemos ver que es causada por una sutil progresión psicológica: el querer alcanzar aquello que nos fascina conduce a la ansiedad, esta a la insatisfacción, y la insatisfacción nos lleva a un nuevo intento por alcanzar aquello que codiciamos. Estamos atrapados en esta progresión porque nuestros pensamientos sobre lo que nos fascina no pueden satisfacernos, ellos no tienen una sustancia real. No podemos cogerlos, es como ir hacia el final del arco iris. Mientras más los perseguimos, más ansiosos y frustrados estaremos.
Enfocamos nuestra mente en el gozo y la satisfacción, pero el camino que tomamos al tratar de alcanzar estas metas produce justo el efecto contrario. Nuestra mente salta de pensamiento en pensamiento, de los recuerdos del pasado a las expectativas del futuro, si es que no queda fijada en la imagen de algo que nos atrae obsesivamente. La mente casi nunca se centra en la inmediatez de la experiencia, que es donde yace la satisfacción.
Como el flujo de imágenes persiste, nuestra mente continúa produciendo una serie interminable de pensamientos acerca de esas imágenes. Este es el principal factor para establecer nuestra sensación de un ego que necesita "tener" y que necesita "hacer". Aun en nuestra meditación, cuando tratamos de "no hacer", sigue ocurriendo el mismo proceso.
En la meditación, sin embargo, este proceso es tan sutil que a menudo no nos damos cuenta de que ocurra. Podemos tratar de no tener ninguna expectativa ni pensamientos acerca de nuestra meditación, pero ellos pueden esconderse en el trasfondo de nuestra mente, manifestándose como un tipo de impaciencia, una espera por algo que tendría que ocurrir. Estos pensamientos no precisan ser muy fuertes para que el inconsciente estímulo de la expectativa y de la fascinación fluya como una ola dentro de nuestra consciencia. Mientras más fuerte sea este sentimiento, más poderosa, tensa y precipitada será la ola. Esto conduce rápidamente a la sensación de frustración y de ansiedad.
Al principio, nuestra meditación empieza disolviendo la sensación del ego que necesita "hacer". Pero luego la mente persigue imágenes para compensarlo. La ansiedad aumenta, agravando el flujo de pensamientos e imágenes. Y tan pronto como nos quedamos envueltos en esta trampa del “hacer", sentimos una necesidad de contactar con imágenes, palabras, conceptos, objetos. Esta necesidad se hace más fuerte y ayuda a engranar de nuevo los condicionamientos. Todo esto ocurre tan rápido que no tenemos tiempo de pensar acerca de ello, debido al poder de la energía subyacente en nuestras expectativas y ansiedad.
La relajación puede lentificar esta tensa precipitación, Podemos relajar la mente disminuyendo la cantidad de pensamientos, creando un "tono" diferente que rebaje el grado de nuestra expectativa. Al conseguirlo y volvernos calmos y relajados, las ansiosas olas se transforman en pequeñas ondas.
Así, en tu meditación, vigila estrechamente tus pensamientos. La fascinación es una ola que se levanta. Observa cómo aparece. Tiene muchos rutilantes colores y es atractiva por naturaleza. Los buenos meditadores vigilan la ola como crece cada vez más alta hasta que comprenden cómo la fascinación nos estropea el momento. Ellos aprenden por qué las luminosas imágenes y las interesantes ideas nos distraen tan fácilmente. Podemos aprender a alterar el ciclo de fascinación y ansiedad dándonos cuenta del ir y venir de los pensamientos e imágenes. Expandiendo cada pensamiento y llevando su sensación a un nivel más profundo, podemos evitar sucumbir a la ansiedad, a aquella parte de nuestra consciencia que quiere moverse y hacer algo.
Podemos cuidarnos de ser absorbidos en el "hacer" que nos aparta de nuestra meditación, relajándonos y manteniendo nuestra actitud alerta. Cuando conseguimos mantener nuestro equilibrio y estar verdaderamente tranquilos en nuestra meditación, no importa qué pensamientos individuales aparezcan: la ansiedad y la fascinación pierden su poder sobre nosotros dejando que nuestra energía fluya suavemente.

El miedo y el dolor:
Mucho de nuestro sufrimiento es psicológico, nutrido por el miedo y por nuestra identificación con el dolor. Es importante romper la idea de que este es nuestro sufrimiento, nuestro miedo. Concéntrate en la sensación, no en el pensamiento acerca de ella. Concéntrate en el centro de la sensación, penetra en ese espacio. Hay una gran densidad de energía en él, la que resulta claramente distinguible. Esa energía tiene gran poder y puede trasmitir una valiosa claridad. Tu consciencia puede ir dentro de la emoción contactando esa pura energía, y así tu tensión se quiebra. Con gentileza y autocomprensión, controla esa energía; la fuerza no sirve. Prepárate lentamente, teniendo cuidado en no saltar de súbito en medio de la negatividad. Sé calmo y sensitivo, y observa cautelosamente la situación. De esta manera, toda emoción negativa puede ser transformada, porque la emoción es esa energía, y puedes emplearla de diferentes maneras.

Otras emociones negativas:
Por ejemplo, la ira. El antídoto es amor, compasión y paciencia; pero, hasta que seamos capaces de aplicarlo, debemos sentarnos a meditar nuestra ira, enfocando nuestra concentración en ella - no en su objeto - de modo de no hacer discriminaciones y no suscitar reacciones.
Procederemos igual cuando se trate de cualquier otra emoción perturbadora: concentrarse en ella, no soltarla; pero sin pensar acerca de ella o tratar de actuar en relación a ella. Sólo sentir la energía y nada más. Nosotros somos capaces de sobrepasar nuestros problemas cuando no reaccionamos a ellos, entonces pierden su sustancia y se transforman en obstáculos posibles de superar. En cambio, cuando somos atrapados por ellos, ya no tenemos libertad de escoger cómo enfrentarlos. Si estamos desvinculados y alertas, podemos manejar cada acontecimiento.
Mientras mejor comprendamos nuestras emociones, más aguda, profunda y clara llegará a ser nuestra lucidez mental. Finalmente, ya no necesitaremos usar nuestra mente consciente para liberarnos de nuestras dificultades. En un nivel de ser más alto, no necesitaremos razonar, sino utilizar nuestra intuición evolucionada. Para ello necesitamos un camino, un mapa, una instrucción. Todo eso lo encontramos a través del silencio y de la profunda relajación de nuestra meditación.
Las emociones tienen un valor, pero sólo cuando sabemos cómo usarlas para un crecimiento espiritual. Al conocer cómo tratar aun una sola emoción, es posible trascender todas las emociones. Esto es parte de la técnica por la cual podemos ayudarnos a nosotros mismos y a otros. Cuando hayamos comprendido que la energía aparece de diferentes maneras, podremos extraerla de las emociones por negativas que sean. Aprenderemos a relajar esas energías cuando ya no dividamos nuestras experiencias en positivas y negativas; todas ellas serán útiles si las consideramos como energía por capitalizar. Todas nuestras experiencias contienen dinamismo y poder, pero debemos desarrollar nuestra atención lúcida antes que podamos usarlas bien.
Tarthang Tulku

Del libro “Openness Mind”, Tarthang Turku – Dharma Publishing.